*

X
Una base de datos con más de 700 millones de correos electrónicos fue descubierta; es importante confirmar que el tuyo no esté incluido

Defender nuestra privacidad como usuarios de Internet es la mínima manifestación de madurez digital que todos tendríamos que ejercer. Ya sea en aplicaciones, redes sociales o demás servicios que minan tu información para luego venderla al mejor postor, gobiernos que espían a sus ciudadanos con el afán de "controlarlos", corporaciones que buscan detectar algorítmicamente tu perfil de consumidor para luego atacarte con nefastas campañas o simples data-mercenarios dispuestos a disparar sobre ti una cantidad insana de spam, a nosotros nos toca revalorar la información que ofrecemos y, sobre todo, defenderla. 

Recién se descubrió una de las bases más grandes de correos electrónicos que se hayan registrado jamás. Más de 700 millones de direcciones integran esta masiva base que fue descubierta por un investigador de seguridad cibernética en París. La información contenida fue recolectada por una máquina llamada Online Spambot, aparentemente originada en Holanda.

A pesar de que el descubrimiento se reportó a la policía para que la base de datos de correos sea desactivada, es importante consultar la lista para confirmar que tu correo electrónico no está incluido y, en especial, que no tienen también tu contraseña –lo cual agravaría la vulnerabilidad. En caso de que aparezca tu dirección en la lista te recomendamos cambiar la contraseña cuanto antes y, en general, habituarte a tomar medidas para defender tu información de todos los data-depredadores que pululan en la Red.

 

Consulta aquí la lista

Tony Fadell cuestiona seriamente la tecnología digital que él mismo ha ayudado a propulsar

Tony Fadell era vicepresidente de Apple cuando se desarrollaron el iPod y el iPhone y fue instrumental en la creación de estos aparatos, que han definido una era. No es que Fadell se arrepienta del todo de lo que hizo, pero se lo cuestiona seriamente. Y su esposa también. De acuerdo con Fadell, cada vez que su esposa ve a uno de sus hijos absorto en el resplandor azulado de un smartphone o tableta, lo mira como recordándole que él es en parte responsable. Quizás la tecnología de cualquier manera hubiera llegado y todo sería más o menos lo mismo. Pero al menos esto hace que Fadell esté actualmente reflexionando y creando conciencia en torno a ciertos efectos de la tecnología digital

Fadell mantiene que el problema con que las pantallas habiten ubicuamente nuestro mundo es que nuestros aparatos están sistemáticamente diseñados para provocar adicción, algo que es especialmente dañino para las nuevas generaciones. La forma en la que estos aparatos son usados es indistinguible de una droga en muchos aspectos. Cuando a las nuevas generaciones les quitas la tecnología, "literalmente sienten como si les estuvieras arrancando un pedazo de su ser --se ponen muy emocionales. Entran en abstinencia por 2 o 3 días".

Según él, muchos desarrolladores que en su juventud no tenían ningún reparo en crear los nuevos dulces tecnológicos de tal forma que fueran irresistibles, hoy, ya que tienen hijos, son mucho más cautos y se dan cuenta de que deben existir ciertas regulaciones. Se dice famosamente que Steve Jobs no permitía que sus hijos usaran el iPad.

Fadell en ninguna medida considera que la tecnología es mala. Pero reconoce que la forma en la que estamos dirigiendo la programación y el diseño de estos aparatos está más orientada a satisfacer necesidades individuales y egoístas que comunitarias. Los gadgets están diseñados para satisfacer la idea de libertad individual, obedecen a la ambición del mercado y no a un compromiso con el entorno. Los aparatos satisfacen sobre todo nuestros deseos inmediatos personales pero no contemplan cuestiones más amplias, a largo plazo. Promueven, en suma, autoabsorción y no involucramiento con la realidad inmediata que nos rodea.

Aunque piensa que esto es algo que ha sucedido sin que nadie lo haya planeado, Fadell cree que es necesario subir el nivel de responsabilidad entre los desarrolladores. Propone un código hipocrático, basado en la misma norma médica de "primero, no hacer daño": "Creo que debemos estar muy conscientes de las consecuencias no pensadas, pero también debemos reconocerlas y eliminarlas del diseño --asegurarnos de que estamos diseñando éticamente". Esto es algo importante, advierte, porque la tecnología cada vez progresará más rápido, a velocidades que pueden arrasar nuestra capacidad de tomar medidas al respecto si no empezamos ahora.

 

Foto: Constantin Renner, vía Fast.Co