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Paul Austin, el primer coach para las microdosis de LSD

Salud

Por: PijamaSurf - 10/01/2017

La idea del proyecto es considerar que las microdosis de psicodélicos como el LSD o la psilocibina, pueden considerarse como parte de un proceso terapéutico sólo si utilizan como una herramienta para la productividad y la precisión mental en función de la mejora profesional

Fue en la década de los años 60 que el uso de la dietilamida de ácido lisérgico comenzó a llevarse a cabo con intenciones psicoterapéuticas, gracias a sus propiedades psicodélicas. Se decía que tenía el poder de no sólo acelerar la cura de los síntomas durante el psicoanálisis, sino también abrir puertas hacia la trascendencia espiritual. No obstante, con el paso del tiempo, varias asociaciones encargadas de regular el consumo de fármacos terapéuticos en EEUU prohibieron su utilización, luego de a varios casos de brotes psicóticos derivados de las sesiones con LSD.

Ahora, casi 5 décadas después, gracias a la disponibilidad que permite el Internet, ha surgido un nuevo empleo: coach de microdosis y abogado especializado en psicodélicos. El especialista de ello, y el primero en su género, es Paul Austin, quien a través de una sesión por Skype brinda consejos a las personas interesadas en probar microdosis de manera cotidiana. Para él no se trata de un trabajo por rebeldía o diversión, sino de una empresa cuyo fin es reconocer el poder de los psicodélicos en relación con la intensificación tanto de las sensaciones como de las habilidades cognitivas y laborales (si se realiza bajo supervisión). De hecho, una de las primeras reglas éticas que Austin utiliza en su viaje con psicodélicos es: “Tener un experto cerca de ti, o conseguir una guía”.

La idea del proyecto es considerar que las microdosis de psicodélicos como el LSD o la psilocibina, pueden considerarse como parte de un proceso terapéutico sólo si utilizan como una herramienta para la productividad y la precisión mental en función de la mejora profesional. En el caso de Austin, de 27 años, él empezó a consumir microdosis de LSD cada 4 días en un intento de mejorar su atención tanto en el desempeño laboral como en sus relaciones interpersonales. El efecto, según él, ha sido complaciente y duradero. Por esta razón, basado en su experiencia, decidió desarrollar el taller "Psicodélicos para profesionales", en el cual explica que la atención puede ser dirigida hacia un objetivo en específico, y la plataforma web The Third Wave, como una guía educativa e informativa sobre cómo hacer uso de estas drogas de manera productiva. De esta manera, cualquier persona puede tomar el curso de microdosis después de 30 minutos de una sesión informativa. Hasta ahora, el curso posee 240 alumnos.

Para Austin, se trata realmente de una herramienta increíble que puede usarse para bien o para mal. En sus palabras:

Si no se usa con una premisa integrada y específica, y no se usa con una intención u objetivo específicos, entonces la gran utilidad e intención pueden perderse. Y pienso que sería una lástima, porque los beneficios son tremendos.

De acuerdo con James Fadiman, psicólogo investigador pionero en psicodélicos:

Austin está dando a las personas una nueva alternativa de enfocar la atención de manera que se sientan más seguras. Las personas aman ser apoyadas, y aman tener alguien a quién contarle sus experiencias. Eso es lo que está haciendo Paul, como un servicio de amor, creando una nueva ocupación que tanto él como otros pueden hacer de manera sencilla.

Se trata de un nuevo sistema que no sólo se especializa en integrar las experiencias psicodélicas a una vida no alterada, sino de integrar estas experiencias al estilo de vida de la actualidad.

Por esta razón es indispensable comprender que, según los pioneros en el coaching de psicodélicos, el consumo de microdosis no induce la pérdida del ego. Es, por el contrario, una experiencia subperceptual, en donde una persona siente que entra en un estado alterado de conciencia con el fin de integrar las lecciones aprendidas en la vida cotidiana. Para lograrlo se necesita información, preparación y acompañamiento a lo largo del consumo de microdosis. La idea es que los individuos puedan encontrar una línea entre el objetivo interno y su persona profesional o pública. Si bien esto no pretende convertirse en la panacea, se desea construir una comunidad entre entrepreneurs socialmente conscientes de su medio ambiente.

Vivir en un vecindario donde puedas caminar mantiene saludable tu cerebro

Salud

Por: pijamasurf - 10/01/2017

La salud del cerebro y el lugar donde vives están estrechamente relacionados

Juegos de agilidad mental, ejercicio físico, cierto tipo de alimentos, mantener vivos nuestros lazos personales, meditar: las recomendaciones para conservar el cerebro en un estado óptimos son diversas, en buena medida porque la complejidad misma de un componente tan importante en nuestra anatomía nutre su bienestar desde distintas fuentes. 

Un estudio añade otro factor que quizá se había considerado poco hasta ahora: vivir en un lugar donde sea posible caminar. 

La investigación (que puede consultarse en este enlace) fue realizada por Amber Watts, profesora asistente de psicología en la Universidad de Kansas, quien al frente de un equipo recogió información sobre la salud cerebral de dos grupos de personas con dos de las enfermedades cognitivas más comunes de la edad adulta y la vejez: el Alzheimer y la demencia precoz.

En primer lugar, Watts y su equipo realizaron una especie de labor cartográfica al establecer la relación entre las personas del grupo, su casa y los lugares que más frecuentaban en un radio de hasta 800m dentro de ese vecindario. Con este mapa, establecieron después el grado tanto de integración de dichos sitios con respecto al hogar de cada persona como de complejidad que implicaba llegar a los mismos puntos.

En otro momento del estudio, la psicóloga realizó exámenes para conocer la capacidad cognitiva de los individuos en sus distintas funciones y determinar así el estado de su bienestar.

De acuerdo con los resultados observados, las personas que demostraron mejores capacidades cognitivas fueron también aquellas que vivían en vecindarios de conectividad notable, esto es, con muchos lugares a los cuales era posible llegar caminando desde su casa, en donde había más gente alrededor con la cual socializar (vecinos, personas en la calle o en los locales, etc.), más razones para acudir a esos sitios, etcétera.

Según explica Watts, esta relación puede deberse a la necesidad de memoria espacial que se requiere para salir a la calle, la cual, hasta donde se sabe, se genera en distintas partes del cerebro que trabajan simultáneamente: el hipocampo, el córtex parietal posterior, el córtex prefrontal y otras más.

Y más allá de que te sea posible o no vivir en un lugar así, donde puedas caminar y conectar puntos en el mapa de tu rutina y de tu vecindario, parece ser que en el fondo lo fundamental para nuestro cerebro es mantenerse activo, sentirse desafiado y vivo a través de nuevos aprendizajes. 

 

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