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4 acciones para silenciar el pensamiento compulsivo

Salud

Por: PijamaSurf - 09/30/2017

Cuando el miedo, la incertidumbre o la angustia nos invaden las venas, es importante tomar un respiro para reducir la tensión, aclarar la mente y descubrir cuál es la mejor opción

Ante lo desconocido, muchas veces podemos sentir miedo, incertidumbre y angustia. Sin embargo, ¿cómo dejar de experimentar estos sentimientos cuando, por ejemplo, se debe tomar una decisión entre permanecer en la zona de confort o aventurarse a un nuevo empleo?

Estos sentimientos son reacciones naturales ante los cambios importantes de nuestras vidas y actúan como un filtro, una guía que señala cuáles son los caminos a seguir. Es decir que ante una decisión como continuar o dejar una relación de pareja, una persona siempre escogerá la posibilidad en la que se pronostique menos sufrimiento a corto, mediano o largo plazo y, por lo tanto, sus acciones conscientes o inconscientes estarán dirigidas en esa dirección. Es el miedo, la incertidumbre o la angustia lo que marca el camino hacia un mejor futuro, pues de no experimentar estos sentimientos, no nos veríamos obligados a tomar una decisión.

Cuando el miedo, la incertidumbre o la angustia nos invaden las venas, es importante tomar un respiro para reducir la tensión, aclarar la mente y descubrir cuál es la mejor opción para nosotros. Si bien es difícil enfrentar esa decisión sin pasar por una serie de pensamientos compulsivos, te compartimos algunos consejos:

 

– Calma el pensamiento compulsivo mediante la mente en blanco

No se trata de controlar el flujo de pensamiento, sino de regularlo para que no nos abrume y nos lleve al borde del pánico. La mejor manera de hacerlo es mediante la respiración profunda: inhala durante 4 segundos, sostén la respiración 4 segundos, exhala durante 4 segundos y sostén la ausencia de respiración durante 4 segundos.

 

– Una vez tranquilo, observa el pensamiento y la sensación sin juzgar ni intentar detener

No intentes detener la acción en la mente: observa atentamente de dónde surge, qué miedo intenta dominar y cuánto de ese miedo está haciéndose realidad. Tener claro el rol de cada pensamiento permite que surjan los pensamientos como una manera de liberarse del interior. Recuerda que mientras más observador te vuelves existe una mayor autoconciencia y, en consecuencia, más autodominio.

 

– Comprende que la vida tiene cambios indispensables a lo largo de los años

Gracias a los cambios surge la evolución y, por lo tanto, el crecimiento. El desapego hacia los objetos, estatus sociales o vínculos es indispensable si nos lastiman o impiden el crecimiento en aras de nuestra trascendencia.

 

– La meditación cotidiana permite facilitar la toma de decisiones a largo plazo

En el proceso de meditación, el dominio sobre el pensamiento hace posible la sensación de autocontrol y empoderamiento. Esto brinda una oleada de seguridad en cada decisión que se tome a lo largo de la vida.

Dejar los carbohidratos y consumir más grasas podría hacer que vivas más y recuerdes mejor

Salud

Por: pijamasurf - 09/30/2017

La dieta quetogénica podría ser una de las mejores formas de alimentación para la salud general del cuerpo y también para el bienestar cognitivo

Quien conozca un poco sobre la manera en que funciona nuestro cuerpo sabrá que, en general, la energía que necesitamos cotidianamente la obtenemos de dos fuentes principales: los carbohidratos y las grasas de nuestra alimentación. 

Con los carbohidratos sucede, sin embargo, que nuestro cuerpo los descompone y quema la energía que necesita pero el sobrante lo almacena en forma de grasa, lo cual, cuando es excesivo, resulta en sobrepeso y obesidad. Las harinas y los azúcares refinados son los carbohidratos más comunes en nuestra época, de ahí también los niveles crecientes de obesidad en la población de distintos países.

La cetosis, por otro lado, es un proceso metabólico bien documentado y conocido que consiste en evitar el consumo de carbohidratos para llevar así al cuerpo a una situación en que esté obligado a quemar las reservas de energía almacenadas, es decir, la grasa corporal. Cabe mencionar que, llegado el momento, el cuerpo se habitúa a consumir con mayor eficiencia incluso las grasas que se consumen en el momento y no sólo las acumuladas. 

A este tipo de alimentación que prescinde casi en su totalidad de los carbohidratos se le conoce como dieta quetogénica (a veces también se le encuentra como “dieta ketogénica” o simplemente “dieta keto”) y más allá de la atención que ha recibido por medios de divulgación o populares (en razón de la pérdida de peso que provoca), también la ciencia se ha abocado a investigar sus efectos generales en el funcionamiento del cuerpo humano.

Recientemente, la revista especializada Cell Metabolism publicó un par de estudios al respecto, específicamente sobre la relación entre la reducción de consumo de carbohidratos y, por un lado, la función cognitiva de la memoria y, por otro, la longevidad.

En el primer estudio (que puede consultarse en este enlace), los científicos alimentaron a tres grupos de ratones de 12 meses de edad con sendas dietas: una carente en absoluto de carbohidratos (1), otra balanceada (2, el grupo de control) y la tercera abundante en grasas y con tan sólo un 15% de consumo de carbohidratos (al cual se arribó gradualmente, para mantener el metabolismo de los roedores en estado constante de cetosis, que se hubiera anulado de sobrepasar dicho porcentaje; grupo 3).

Después de unos días con su dieta correspondiente, los ratones de los tres grupos cumplieron con un ciclo quetogénico de una semana, después de la cual volvieron cada cual a su dieta anterior. Tras este período, los ratones que habían consumido más grasas previamente (3) habían salido del ciclo con mayor peso, además de que había sido también el grupo que, junto con los ratones del grupo quetogénico (1), había consumido más calorías.

Fue en este estudio en el que se observaron mejoras en las habilidades cognitivas, marcadamente la memoria, derivadas de la dieta quetogénica. Los roedores de dicho grupo tuvieron un desarrollo cognitivo normal con el paso del tiempo pero desarrollaron mejores habilidades de aprendizaje óptico-espacial y obtuvieron mejores resultados que los ratones de otros grupos en pruebas de memoria. En detalle, aprendieron mejor a evitar un impulso eléctrico y a reconocer objetos nuevos de su entorno. Esta mejora, por cierto, se sostuvo a lo largo de toda su edad mediana.

En la segunda investigación (que puede consultarse en este enlace) se trabajó con tres grupos de ratones bajo las mismas características, tanto en edad como en tipo de dieta: sin carbohidratos, con ingesta baja de carbohidratos y el grupo de control con una dieta balanceada. 

En este estudio, las observaciones se centraron en la longevidad de los roedores y, de acuerdo con los resultados, los roedores con dieta quetogénica vivieron más y en mejores condiciones que sus pares que recibieron una dieta balanceada. Asimismo, en esta investigación se observó que la dieta quetogénica retrasa el deterioro de las funciones cognitivas asociadas con el envejecimiento, e incluso parece contribuir a preservar las funciones motoras.

Curiosamente, el efecto más significativo de la dieta quetogénica parece ser sólo en el cerebro, pues al menos en lo que respecta a longevidad los ratones que consumieron una dieta reducida en carbohidratos vivieron casi tanto como los roedores de la dieta quetogénica.

Por supuesto queda mucho por investigar, pero parece ser que este tipo de alimentación es una de las mejores opciones para quien desee conservar su salud en el mediano y largo plazo.

 

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